Aquel sonido siempre me ha llevado al mismo lugar…
Casi a la misma hora… la fría brisa de una puerta abierta que dejaba ver lo irreal en la luna llena
Esa luz blanca que le daba un carácter pálido a las memorias y a las cosas... Durante horas me quedaba allí…siguiendo su penoso trayecto en contra del amanecer…
Un silencio poco profundo…nutrido de mis suspiros y los grillos del estanque
Las noches se iban así… creía que se perderían pero ahora resulta que con una simple melodía estoy allí…en una fecha indeterminada, en un lugar inexacto
El conjunto de horas de recuerdos concentrados en ese solo instante…
Solo aquí puedo ver con claridad y fuera de todo límite, quien realmente soy y quien fui en ese instante…
Como si fuera un puente con el pasado…me veo a mi mismo con la mirada fija en un punto inconcluso.
El reloj sigue su pequeño baile...
Fuera de control…en la realidad, espero y espero mientras mi cabeza divaga en los salones más profundos de mi memoria
Como si nada pasara en realidad, y en realidad –náda- está ocurriendo. Mi cuerpo permanece inmóvil… ajeno a su presencia, a la presencia de cualquiera.
“-Te será difícil de creer. O bueno… es algo que preferiría que no entendieras.”
Y cuando niño mirábamos las cosas de tal manera que lo que sea que viéramos de ahí en adelante nos pareciera “natural” y tranquilo

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