sábado, 5 de febrero de 2011

Dia y noche del señor mirrl

“La sola palabra arrastra a las demás, me encanta eso… hacer de una oración un trago amargo para algunos o envolverlas en una epifanía.
Si… podría decir que ese es mi oficio - la ambigüedad - y toda la confusión que almacena en sus 10 letras.
Como el sujeto en la historia, antes de que la pequeña mirada de una mujer muy extrañada musitara palabra alguna, el simplemente alzo la mano y con un gesto dócil detuvo la idea que con dificultad había creado en el momento.
-lo que dirás ya lo he escuchado más veces de las que quisiera-
Fiel a su naturaleza, pero apegada a una extraña aflicción debido a esa pequeña confesión… nuestra pequeña historieta dejo salir un pequeño suspiro. Podía ver en sus ojos toda una tormenta de ideas represarse y morir en el espacio seco entre sus ojos…
Lo que fuera a hacer lo haría después, sola y en el momento más inesperado.
Mi mano esta alzada, solo un reloj interrumpe mis arrugas… minuto a minuto el tiempo y la historia se me van, me olvido de quien era o de quién soy y desvarió entre el mundo de la realidad y el de los sueños”

Poco a poco veo como todo cae en su lugar…de haber sido más predecibles les habría pintado los bordes para lograr un acabado monocromático, un verde malta glaseado, como el color de sus ojos en un momento de ira…
Sigo sin saber que había querido decir en ese papel, del otro lado había escrito “la verdad es como este papel” solo puedo suponer que así la desfigures un poco no volverá a ser la misma plana y clara.

Me le quede mirando un buen rato buscándole más significados…. Pero era muy molesto, siempre tan confuso..Entiendo que hay un punto pero cual era la gracia de esconderlo entre tantas cosas que solo el podría entender?
Carajo… hasta después de muerto me estas jodiendo, seguramente estas riéndote donde quiera que estés!

El tren se detuvo, al final podía estirar mis piernas… no sabía que me había abstraído tanto, había pasado casi medio día mirando al testamento de un muerto y no había caído en cuenta de eso, que pasatiempo mas macabro…

Solo tenía que caminar dos cuadras hasta la entrada del edificio, lo había hecho tantas veces que las personas con las que había crecido haciéndolo –sea estudiando o trabajando- ya habían envejecido y parecían reliquias de un museo, no por su apariencia –que por cierto era tan familiar que por ellos me había quedado aquí tantos años- sino porque hacían las mismas cosas día tras día, era como ver cómo era la vida hace 25 años hecho por sus mismos autores…

Me saludaban con una sonrisa tan pueril… eran como niños también, se perdían constantemente y hacían preguntas inocentes de las cosas más comunes...
La puerta de mi casa no era muy común –para empezar se habría por la mitad y no en vaivén como todas- y justo en el espacio del medio alguien había metido un sobre, solo asomaba una punta del desdichado aprisionado.
Abrí la puerta y cayó encima de los otro cuatro que habían pasado antes, quien fuera estaba aquí y no le di tiempo de acomodar el quinto
Solo vivía yo en este piso… y solo había una escalera, quien fuera estaría arriba tratando de escapar…o en verdad su rareza era contagiosa.

No seas paranoico…
Cerré la puerta y, casi como si alguien lo hubiera escrito mal, una idea vieja me vino a la mente
Fuera alguien mas ya habría subido las escaleras y perseguido a alguien misterioso –seguramente con gafas negras y un chaleco oscuro, como en las películas malas-
Más bien…fuera cualquier persona con algo de sentido común, alguien que viera extraño el hecho de que dejaran un montón de sobres y no me preocupara por su procedencia…
Ahí supe la razón, su razón de enviarme este manifiesto…
Nos parecíamos, más de lo que yo quisiera…la única diferencia es que yo buscaba rayar mas en lo normal, el era como un marcador indeleble, lo que hiciera duraría milenios hasta que algún necio decidiera pasar su mano por su rastro buscándolo.
Si yo entendía algo tan simple como eso, muy seguramente sabría seguir bien sus pasos, sin seguirlos…
Tome los sobres, los deje en el comedor y me tire en el sillón. Solo mi vieja y amiga botella de bourbon acapara mi mente más allá de todo este enredo.