sábado, 10 de abril de 2010

La caída de babel.



Cierro los ojos y olvido…recordando olvido, olvido que existo…olvido la realidad… no existe nada, no me preocupa nada… no hay limites para esa oscuridad…no hay trabas para mis palabras
Por un instante me siento parte de algo grande… me siento cálido, como si estuviera entre sus brazos…
Imagino la luna en ese mar infinito… su reflejo, sus pálidos visos…la contemplo y la admiro
Hay paz… pero la ilusión no dura mucho…avanza rápido, pero las circunstancias lo son también
Llega el impulso, el deseo de ser realista
Y de pronto a ese espacio le crecen muros..Murallas, inmensas..Infranqueables, llenas de razones escritas con mis uñas…hijas de mi desesperación
Y así una vez más me siento solo…pero con la paz, hay algo de calma en saber que no arrastro nada a este, mi vacio infinito…mi realidad inmutable
Mi pesar…
Y suena, suena suavemente… ni dulce ni amarga, ignora los limites de la lirica y continua  en su doceava dimensión, la quinta esquina del cuadrado
Tan imposible como tangible… en colores, en olores…en recuerdos
Y olvido…dentro de esa habitación hay otra mas grande…de escaleras invertidas, de habitaciones imposibles
Abro los ojos… la luz lastima y recuerdo entre bamboleos porque estoy aquí…
Solo es un bus… pero siempre me parece un tren, uno cuesta abajo… una via al destino, un camino en el que las personas son como sus tiempos
Fugases… anónimos
Dura tanto la conciencia…y no se que decir
Más que esperar otras vez… pues eso hago
Esperar y soñar…
Y me doy cuenta de que tan humano soy…y de que tanto pude hacer

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